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16 dic. 2012

¡Busca tu camino y alza el vuelo! :-)

@JAVIERARAGON - JAVIER ARAGÓN, EL Domingo, 16 DE DICIEMBRE DE 2012


“Nuestros sueños pueden convertirse en realidad si los deseamos tanto como para ir tras ellos” Walt Disney.

Busca tu camino, las huellas, las huellas de aquella persona que quieras y que nadie permita borrarlas, que sepan que son tuyas y de nadie más. Y es que, el final de un camino solo es el principio de otro y lo único importante es la persona que tú escojas para que esté a tu lado.

Las personas vamos y venimos a diario, -siempre caeré en el mismo recuerdo de Albert Espinosa y su mundo de amarillos- pasamos por diferentes etapas. Primero nos gusta jugar, jugamos con todo aquello que se precie a nuestro alcance. Más tarde empezamos a salir, salimos sin parar, gozamos de cada fiesta, de cada viaje y de cada sonrisa de complicidad.

Después nos empiezan a gustar otras personas, y más tarde nos enamoramos, -Enamorarse, que palabra mas compleja- y después del primer amor siempre viene la primera ruptura. Empiezan las lágrimas y llantos hasta las tantas de la noche y la nostalgia. Sí, la maldita y a veces placentera nostalgia. ¿Que qué es? Es el hecho de añorar algo que has sentido parte de ti, pero que ahora, por motivos varios, ya no lo es. Eso es la nostalgia. El desear tener lo que un día tuviste...

Comenzar a añorar esas noches bajo la manta. Los primeros besos y las primeras caricias. Hacer el amor apasionadamente solamente importando el quien. Añorar esos recuerdos hace que desees volver, pero aparece algo, alguien, que te dice que frenes, que rompas el billete de ese tren hacia el pasado y te hace ver que las tardes no han acabado, y que todo puede volver a empezar.

Silencio

A veces el silencio no es la mejor opción. Dicen que solo hay uno, que es fácil. Mienten. Hay silencios divertidos, en los que intentas aguantar la risa; silencios absurdos, que no deberían estar ahí; silencios incómodos, en los que no sabes si irte o quedarte; silencios de absoluto orgullo, en los que desearías poder decir "te echo de menos, lo siento". Silencios que esconden palabras, sonrisas, sentimientos. Nos empeñamos muchas veces en romperlo, cuando no es necesario.

Cuando estamos con la persona que queremos, y no necesitamos palabras, cuando una mirada y una sonrisa lo dicen todo. Pero sin duda, el peor silencio es el que ya no puedes romper, el que está dentro de ti. Se pasó el tren, perdiste la oportunidad. Lo que tenías que decir ya no importa, no tiene relevancia. Vivo por fuera, muerto por dentro. ¿No parece agradable, eh? No lo es. Y todo por callarte ese maldito "te quiero". O cualquier cosa que desearías haber dicho. Se lo tragó el silencio y el tiempo se encargará de guardarlo fuerte en tu cabeza. Y tendrás que vivir con ello.

Y decían que el silencio era sencillo. El silencio no es malo, solo que hay que saber cuando romperlo. No te equivoques, no te precipites, solo escucha. Y cuando llegue el momento de hablar, lo sabrás. 


Una reflexión sobre “En Busca de un Sueño” de Tobias Elsäßer 

La vida entera es un viaje en el que tenemos la oportunidad de quedarnos en un solo lugar gozando de su familiaridad y seguridad o vencer la inercia para enfrentar la inseguridad y el temor, asociados con lo desconocido, y continuar a un siguiente punto en pos de un aprendizaje y una búsqueda continúa.

El “pequeño explorador” descubrió ya de grande que en este viaje lo que cuenta no es lo largo del mismo sino la cantidad de lugares visitados, entiende que lo importante no es lo seguro del viaje sino la calidad de las experiencias vividas. Por ello decide aprovechar la oportunidad que la vida le presenta para ir en pos de un preciado sueño. Esta vez no serán las “aventuras virtuales” de su infancia, ni serán los muñecos de acción los que estarán en peligro para ser salvados en el último momento por su dueño, en esta ocasión será real, será en las Himalayas y su propia vida estará de por medio...

Pero, “¿para qué es la vida sino para vivirla con intensidad? ¿para qué atesorar todos esos talentos que nos han sido dados sino los vamos a usar? ¿para qué soñar tanto si no estamos dispuestos a hacer nuestros sueños realidad? ¿para qué vivir encerrados en una vida de seguridad y estabilidad si de todas maneras la muerte nos puede alcanzar en cualquier momento?.”

A lo largo de este viaje “mágico y misterioso” hacia uno de los lugares más místicos y alejados de la tierra los obstáculos se van presentando desde muy temprano y la voluntad de continuar es puesta a prueba en todo momento. La filosofía de la montaña, la visión Cósmica del Universo y las enseñanzas del “hombre que despertó” se entrelazan animándole a continuar.

Este místico hombre despierto, fue seguido en su tiempo por miles de personas que intrigadas y ávidas de respuestas le perseguían para aprender de él cuestionándole:

“¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿A qué clase de ser perteneces?, ¿Eres un dios?, No, respondió. ¿Eres un santo? No. ¿Qué eres entonces?, “Estoy despierto”, contestó.”

Este hombre quiso predicar la verdad que le había sido revelada y que es: Yo soy aquello, tú eres aquello, todos somos aquello. Porque a él le había sido revelado el máximo secreto universal en que todos somos uno y uno somos todos”.

Desafortunadamente el personaje de esta historia pudo constatar que la gente lo vio sin observar y le oyó sin escuchar, porque una filosofía personal se convirtió en una religión y un hombre en mucho más que eso. Al final pudo más la necesidad de creer, que el entender y razonar sus enseñanzas; así es que con el tiempo desafortunadamente sus grandes ideas fueron confundidas y tergiversadas.

Una vez en las montañas y a pesar de la cantidad de kilómetros recorridos, de la cantidad de ciudades visitadas y de las largas horas de caminata, este viaje se va convirtiendo más en un viaje interior que uno exterior, un viaje en el que se alcanzan los rincones más profundos de la mente humana, en donde se recuerda el lejano “paraíso amniótico” y también a los héroes de la infancia. Hombres como Mallory cuyo cadáver yace en esas montañas, hombre que a pesar de su tiempo y sus limitaciones no conoció ningún límite, por lo que se adentro en los límites de la propia tierra rumbo a la cima de la montaña más alta, entonces sin conquistar, para alcanzar nada menos que la inmortalidad.

Para el “pequeño explorador” por fin el tan ansiado y esperado momento ha llegado, las adversas condiciones de las Himalayas en ese año debidas a los cambios climáticos presentaran una dura batalla en la que surgirán múltiples interrogantes: ¿Su fobia a las alturas habrá sido superada?, ¿podrá su mente controlar el temor ante los altos riesgos de la montaña?, ¿le permitirá su reducida capacidad respiratoria y sus problemas circulatorios soportar las condiciones de esas alturas extremas?, ¿tendrá la capacidad necesaria para superar los obstáculos que representa el intentar un ruta tan difícil?.

El camino a la cima será largo y complicado, difíciles decisiones tendrán que ser tomadas, infinidad de obstáculos deberán de ser superados... la única forma de continuar será dando lo mejor de si mismo y utilizando al máximo esa fuerza interior que todos llevamos dentro... el premio es lo que le puede ser revelado... y bien vale la pena el intento.

De la fuerza y exigencias de la montaña surge un capítulo tan intenso como hermoso, el cual es una oda a la vida: "7.1 Estoy vivo". De él se extrae el siguiente párrafo:

"El verlo inerte, sin vida conmovía las fibras más sensibles de mi corazón haciéndome valorar sobre manera la increíble oportunidad de estar vivo… No de tener una casa, no de tener un trabajo, no de tener un auto, sino simplemente la oportunidad de tener una mano a través de la cual podía recibir el sol, jugar con el agua, acariciar el viento y sentir la fuerza y energía de este enorme Universo que me dio la vida. Aprendí que ante la grandeza y fuerza de la naturaleza soy tan solo una diminuta parte de una pequeña pieza de todo el "Rompecabezas Cósmico", pero es tal vez la más hermosa de todas: La Vida. ¡¡Estoy vivo!!"

A medida que va pasando el tiempo sientes que aquello que siempre deseaste hacer y no hiciste se convierte en un sueño lejano o en un reproche.

A veces por falta de experiencia echamos las culpas de lo que no pudimos hacer a las circunstancias, pero no nos damos cuenta que aquello nos edificó y formó parte de nuestro aprendizaje.

Quizá ahora, y después de reconocer la parte de aquella enseñanza, contemples que no fue tan importante. Pero si sigue siéndolo, hazlo. ¡Alza el vuelo!, ve en busca de tu sueño y no le pongas ninguna barrera porque recuerda, vive y se feliz. Lo demás es lo demás...

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