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30 oct. 2011

Descubriendo Nunca Jamás - Días que vienen y días que se van.


@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL DOMINGO, 30 DE OCTUBRE DE 2011

Esto nació como los mejores amores, sin querer queriendo y así, sigo escribiendo. El astro rey que durante el día arañaba las cortinas y entraba de pleno en la habitación ha dejado paso al atardecer que ya se desvanece mientras escribo letras sin sentido pero muy sentidas. Es el fin del fin de semana, esté, con un día más y un tanto más largo aunque, con esto del cambio de hora de anoche lo veo todo más oscuro a estas horas (19:30) y eso tampoco ayuda.

Los domingos se me pasan con más rapidez que cualquier otro día del calendario. No conozco el secreto que guardan aquellos que no lo sienten así, y a veces me gustaría que me lo confesasen... Me suena, que está envuelto con el mismo material con el que se empaqueta la felicidad plena, y cuentan, que es tan importante como difícil de conseguir. 

Descubriendo I

La recordaba como una profesora y tutora con personalidad dura e inflexible, en conjunción con un gran intelecto y serenidad, poco accesible a nivel personal, tal vez producto del vinculo alumno profesora, “la soledad del profesor” le llaman. Me dejo huella sin molde definido, tal vez no estaba yo preparado en reconocer huellas, en los años siguientes ocasionalmente nos encontrábamos, del hola y adiós no pasábamos, notaba yo una sensación indeterminada al saludarla.

Ayer la vi y de casualidad la llame, le quise preguntar su opinión técnica, al tema de reincorporarme a los estudios, puesto que ella siempre me indico que siguiera ampliando la formación, la conversación transcendió del lado técnico siguiendo hacia la motivación y satisfacción de aprender, mejorar en la vida, siendo secundario el mejorar a nivel laboral, que también está. Me animó, en muchos sentidos, y no solo con el tema que estábamos tratando.

Después de hablar con ella, y ella conmigo, ya no la veo como un persona dura, ni ella ni yo somos las mismas personas que conocimos hace tiempo, una vez  roto el vinculo jerárquico de profesora & alumno, una vez que yo he crecido como persona, ahora veo su forma de ser, sin juzgar o presuponer actitudes, escuchando con empatía, riendo de su espontaneidad que yo desconocía. Sensaciones de una anodina mañana de sábado con frió siberiano, calentándolo con un poco de calor humano.

Hay personas que conoces o crees conocer, producto de determinada relación familiar, laboral o vecindad, cuando realmente la falta de acercamiento no reside solo en el otro también parte en nosotros, un puente que une solo puede construirse desde las dos orillas, no vale con mirar la orilla opuesta cuando en la nuestra no paramos de construir muros y así…

Descubriendo II

Me escribe que nuestros caminos se cruzan. Y no le falta razón, porque en el mismo momento en que me llega ese mensaje desde su teléfono al mío, estoy recorriendo la ciudad para llegar al norte, que es donde vive, y la recorro bajo tierra como hace esa otra persona para regresar al centro, que es de donde yo vengo. Y todo esto al mismo tiempo, mientras, regresa al centro. Al centro de la ciudad para sentarse en su mesita y hacer las cosas lo mejor que puede hacerlas y como las hace siempre.

Como hace con todo lo que se propone. Me dice que las cosas están bien, y no miente. Quizá hasta esa persona se quede corta, porque las cosas están muy pero que muy bien. Aunque, a veces dé miedo decirlo muy alto, por si se esfuman.

Aunque a veces prefiramos decirlo bajito. Yo leo lo que me escribe y sonrío, y escucho lo que me dice y asiento. Creo en todo lo que escucho que venga de su boca y cuando no es así, me río. Me río bastante por todo y creo que ese es el lazo transparente que nos une.

Transparente porque nadie lo ve, pero lo intuye. Transparente, como las palabras que moldea al hablar y romper el silencio, como después de una carcajada o como cuando te concentras mucho en bajar unas escaleras para no caerte, sobre todo cuando se trata de unas que no frecuentas a menudo.

Porque cuando ya conoces un lugar y sus recovecos todo va más rápido, todo va rodado. Porque te permites no prestar atención a lo que te rodea. Y casi sin darte cuenta llegas a tu destino.

Creo, que yo he llegado al mío.

No conozco los remedios para un dolor de cabeza de lunes, mas allá de los que recomiendan en farmacias. Por eso pruebo a pensar en todo lo que tengo que hacer durante el día para llegar feliz a la tarde y acostarme tranquilo al caer la noche.

Eso es lo que a punto para no olvidar y así tener bien en mente lo más importante, la sonrisa.

Es algo mecánico, y a la vez supone intentar controlar todos los sentimientos que puedan ir floreciendo. Supongo, que es cuestión de práctica, como todo. De momento como dice el amigo Melchor Miralles, cada día sale el Sol.

Esperemos que dure... ¡Buen comienzo de semana! 

25 oct. 2011

Los recuerdos y el dolor nunca se olvidan #agurETA

@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL MARTES, 25 DE OCTUBRE DE 2011

Ante todo no será mi intención promover la duda y eclipsar la ESPERANZA.


La razón que es sabía, cuando algo sucede no es pasajera y mantiene en la retina recuerdos, imágenes de un pasado, rostros que cuentan la historia por sí sola, la conciencia humana nos seduce ante la pasividad de no intentar siquiera comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo que nos transforma con el paso del tiempo suele articular la mente por nosotros mismos cuando reaparecen preguntas, ¿será verdad? esta vez, ¿será la definitiva? 


Llevo algo más de cuatro días recibiendo correos electrónicos, leyendo noticias y textos de lo más variados. Tribunas sin cautela alguna declarando el fin definitivo y portadas que utilizan la palabra paz más allá de lo normal. Leo a los mayores, los periodistas o intelectuales mas consagrados y lo extrapolo a los más jóvenes, los que tenemos una memoria más escasa del pasado.


63 años han pasado desde su creación, 61 desde que comenzara la odisea de unos pocos por y en contra todos los demás. Victimas que junto con el resto de un país nos sentimos rodeados en un sin fin de preguntas con difícil respuesta, ¿a caso esta vez deberíamos creerlo?, a caso, ¿no son los mismos que eran antes de lanzar el comunicado?, y las armas, ¿donde están las armas?...


O será tal vez, un elemento de otra mentira y todo estará basado en otra escenografía más de ellos tal y como decía la AVT en el día de ayer. Difícil asumir que todo acaba tras un comunicado, difícil asumir que se negocie con terroristas, difícil asumir que ya no tendrás que agacharte jamás, que no tendrás que mirar a los lados antes de salir, que no tendrán que revisarte el coche o que por fin, podrás revisar tu mismo el correo, y así, un sinfín de auto-preguntas que jamás cesarían de hacer un listado. 


Difícil asumir que si voy a mi pueblo veré caras sinceras y no comentarios a las espaldas de: “Tal ha llegado al pueblo” difícil asumir todo esto…


Los recuerdos son como aquella frase que dice, "No hay peor ciego que el que no quiere ver" y así, mi deseo que no es otro que el de cualquiera es ver la luz, quiero creer que esta vez es posible, que esta vez no es una estratagema y que es verdad.


Ni perdonamos ni olvidamos. Tras el presente, un listado de victimas y acontecimientos que jamás se podrán olvidar, la primera manifestación a la que asistí fue el 11 de julio de 1997, tan solo tenía once años y recuerdo esa manifestación mejor que algunos de los recuerdos mas importantes de mi vida. Las manos pintadas de blanco, las lágrimas secas y las caras de indignación. Recuerdo como no hubo lugar de España en el que no saliéramos a la calle, ese mismo día a las 12 de la mañana nos unimos en un grito popular, decenas de miles de personas nos concentramos frente a los ayuntamientos. Las televisiones reemplazaron sus logotipos por un lazo azul y así, comenzó una nueva forma de rechazar el terror y a sus autores. El sábado 12 expiró el ultimátum de la banda terrorista y España entera era un clamor. En Bilbao se dieron cita más de 500.000 personas en la mayor manifestación que ha conocido nunca el País Vasco. Pero los gritos no llegaron a los oídos de Txapote...


Es difícil, muy difícil olvidar y vivir el presente sin que los acontecimientos pasados vuelvan a tu mente cuando estas solo viajando, leyendo, escribiendo o soñando plácidamente. 


La razón, definitivamente, no está en su mejor momento de popularidad. El Gesto por la Paz nos enseño desde 1986 que juntos sumamos fuerzas. En 1997 el espíritu de Ermua nacido como expresión social de solidaridad para con Miguel Ángel Blanco y su familia al principio, y para con todas las víctimas del terrorismo de ETA en consecuencia, despertó un accionar en las mentes de todos los españoles que jamás se olvidará. El rechazo a la violencia y los que la integran alzo nuestras manos, las pinto de blanco y nos hecho a las calles.


La conciencia fundamenta la ética y orienta la conducta de los hombres. En estos días algo en uno se frunce y lo sacude, unos hablan de la conciencia de ser hombres, otros de una simple evidencia de humanidad. En ocasiones sentimos el vínculo esencial con el resto de la especie, y surge de adentro un impulso vital, que no es parte del juego de intereses, que no es provocado por la expectativa de recibir ayuda mañana cuando nos toque el turno, que no es alentado por una promesa ultra terrenal.


Son días, también, cuando nos ofende la impotencia, no tanto ante las fuerzas naturales como ante las fuerzas ideológicas que nos atan y que determinan la forma como habitamos el planeta. En un día como estos, cuando por desgracia se derrumba la casa del vecino, le brindamos nuestra ayuda pero, es inevitable preguntarse: ¿qué más les espera?, ¿qué más nos espera?

No debemos olvidar porque no perdonamos a los que usan la violencia para imponer sus ideas, cualquiera que sea su intención. Les despreciamos y les exigimos que renuncien a matar, porque a todos nos matan un poco cuando alguien actúa así.


Entiendo que son días no para estar contentos sino para reflexionar hacia dónde vamos y sobre qué cosas son las verdaderamente importantes. Todos debemos seguir luchando para que los violentos no impongan su criterio, para dejarles claro que no tienen ninguna posibilidad de seguir porque les despreciamos.


Mi actividad tiene sentido si percibo que puedo hacer algo exigiendo que se aplique la ley con todo su peso contra toda violencia. Mis instrumentos de comunicación están y estarán dispuestos a ese servicio, para intentar concienciar que es importante no olvidar algunas cosas, de que es importante ser fiel a uno mismo y a sus pensamientos, a los sentimientos y libertades, ¡para no olvidarles jamás!

22 oct. 2011

¡Disfrutar de lo que haces! ;-)

@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL SÁBADO, 22 DE OCTUBRE DE 2011

Ponernos del lado de aquello que nos estimula, enriquece y nos hace sentirnos felices, implica averiguar qué es lo que despierta nuestra pasión y energías, y potenciar todos nuestros talentos. Para millones de personas, la palabra 'trabajo' sigue siendo sinónimo de obligación, monotonía, cansancio, aburrimiento y estrés; es una simple cuestión de supervivencia económica.

"Otra vez es lunes. El fin de semana se me ha pasado volando y apenas lo he disfrutado. Cuando suena el despertador a primera hora del primer día de la semana, siento ganas de arrojarlo contra la pared, taparme la cabeza con la almohada para no escuchar ni ver nada y seguir durmiendo", señaló hace un tiempo Luis F., un joven empleado de la banca que no se halla especialmente feliz con su trabajo.

A principios de año leí en el blog “Vivir sin Jefe” de Fernando Giner en las provincias.com algo que desato en mi la curiosidad de plantearme ciertas preguntas durante los meses siguientes, esto es lo que leí.

“Tengo una pasión: Hacer cosas que me gustan con gente que me gusta. Tal vez esa sea la auténtica libertad. Siempre he pensado que la felicidad no es un destino, es un camino y es el camino de la vida. Cada vez pasan más deprisa las semanas y cuando me he dado cuenta ya estamos cerca de  no sé qué festivo. Siento que la vida cada vez me va más deprisa y en ese devenir, me estoy perdiendo algo. Y quiero evitarlo… 

Días después escribí “Hoy es un nuevo día. Pensamientos al amanecer ¡!” Y esos pensamientos me ayudaron a reforzarme a mí mismo de alguna forma inconsciente.

A veces, en el momento justo, llega a nosotros la frase que precisamos. La leemos en un libro, la escuchamos en una canción, o se nos enciende la lamparita mientras vemos una película. En este caso la leí en el blog de un coach americano.

“I urge you to do whatever it takes to get yourself in a position where you love what you do, where you care about what you do, where you want to inspire others, build great things, do great deeds.” Shelly Lazarus (CEO de Ogilvy & Mather Worldwide) (Traducción libre) “Te insto a que hagas lo que sea necesario para estar en una posición donde ames lo que hagas, donde te preocupe lo que haces, donde quieras inspirar a otros, construir grandes cosas, hacer grandes hazañas.”

Trabajar en algo y hacer lo que me gusta al mismo tiempo es el mayor sueño que podía haber cumplido, la autoconfianza que renace cada día inconscientemente me recrea en un ir y venir de nuevos retos. Porque cuando uno sabe que todo lo que hizo desde un día en aquel otoño ha merecido la pena, saber que el camino elegido duro y con largos altibajos al fin y al cabo sigue su cauce.

Hace cinco años no trabajaba en algo que considerara parte de mis sueños, trabajaba para un grupo de restauración, en el empeñaba funciones de formación. Mientras trabaje allí no cumplía parte de mis deseos o sueños por cumplir, pero si me curtía para emprender por ellos. Hacer lo que te gusta es el resultado y proviene porque hayas disfrutado y peleado todo lo que antes has hecho.

Merece la pena trabajar en algo que te haga tan feliz como si estuvieses de vacaciones permanentemente. ¡Hacer lo que te gusta!

Y así, sigue el cauce y el camino empezado, un camino en el que yo mismo me reinvento entre comillas cada día, con pensamientos al amanecer descubrí que toda reflexión tiene una paradoja en su mismísima esencia.

Eso mismo puede pasar con la vida. Una de esas instancias es “hacer por hacer”. ¿Cuántas veces en la vida hemos terminado haciendo algo para no molestar, para no ofender, para quedar bien con la familia o los amigos? No me refiero a cosas simples que no tengan mayor trascendencia como acompañar a tu mujer, hija o amiga a la feria a pesar de que no te apetezca no, eso es transitorio, pasajero y desde cierta perspectiva digamos que justo. Pero mi reflexión va por el lado de aquello en lo que creemos firmemente, en las convicciones internas que nos mueven y nos permiten ser lo que somos, que nos permiten sentirnos orgullosos del lugar que ocupamos en este planeta.

Hace pocos días tuve que tomar una de esas decisiones. Me ofrecieron ser algo que a cualquier persona hubiera llenado de orgullo. De hecho, sólo que me lo propusieran me alegró, pero esa aceptación pasaba por hacer la vista gorda a un principio que ya no comparto. Negarse era difícil para mí porque pensaba en que la otra parte podría sentirse muy ofendida con mi resolución si es que no la lograba entender del todo, sin embargo, empujado por el ímpetu que da la certeza de hacer lo correcto, lo sincero, lo que me permite seguir mirando de frente, le manifesté mis puntos de vista y mi objeción de conciencia.

Afortunadamente, ellos entendieron y valoraron mi sincera abdicación. Pero esto no siempre termina así. No es fácil, en un mundo que vive de las apariencias amables y del gesto vacío, tener siempre la fortaleza de las convicciones para decir NO, yo no creo en eso por lo que no acepto. Es tremendamente difícil, sobre todo en sociedades tradicionales, donde lo que parece ser distinto asusta porque no lo entendemos o no nos interesa entender. Y yo, soy más de la postura del ¿Y por qué no?

En otras entradas del blog ya he hablado de “estar despierto”. Ese principio representa este afán de ser honesto y sincero con uno mismo, hacer aquello en lo que de verdad crees y no lo que la mayoría te hizo creer. Implica, por cierto, respetar a los que piensan en dimensiones distintas para poder valorar lo que eres.

Tú, ¿te atreves a decir que no?







15 oct. 2011

LO QUE NOS MUEVE! #live15O #vive15O #feliz15o


@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL sábado, 15 DE OCTUBRE DE 2011


Porque lo que nos mueve no era ni personal ni moral, lo que nos mueve era la elección de querer creer y crecer en un mundo mejor… Eso fue y es lo que nos ha sacado a la calle a millones de personas desde principios de año. La decisión personal de no callarnos, de no expirar nuestras demandas y hacerlas públicas, y sobre no de pedir, sino de exigir por el bien común grandes cambios, cambios que nos transformen en una humanidad mejor mas justa e igualitaria. ¿Cómo no estar de acuerdo?, ¿Cómo quedarme en casa?

Son las seis de la tarde y yo estoy aquí, en la calle, es la primera nota del blog que escribo automáticamente rodeado de un espacio desconocido…

Hoy 15 de octubre de 2011 las personas hemos tomado las calles y las plazas del mundo, desde un punto de vista global se trata de la mayor hazaña cometida por la humanidad para hacer saber a los partidos políticos y a las grandes telarañas que amasan el sistema, conocidas como Bancos o grandes corporaciones que se acabado, que se acabo eso de dominar el mundo a su antojo, rehúyen del pueblo pero al pueblo piden el voto. Desde América a Asia, volviendo a África y Europa y pasando por Oceanía la gente está en la calle.

Una de las funciones de la conciencia moral es la de formular juicios sobre lo que debemos hacer o tenemos que rechazar. Lawrence Kohlberg, psicólogo contemporáneo discípulo de Jean Piaget, ha estudiado el desarrollo de la conciencia partiendo del análisis de los juicios morales, especialmente a partir de los razonamientos que todos formulamos ante dilemas morales. Kohlberg llega a la conclusión que si bien las normas morales o los valores de una cultura pueden ser diferentes de los de otra, los razonamientos que los fundamentan siguen estructuras o pautas parecidos. Todas las personas seguimos —defiende— unos esquemas universales de razonamiento y, vinculados a la propia psicológica, evolucionamos de esquemas más infantiles y egocéntricos a esquemas más maduros y altruistas.


También estamos en las calles y plazas públicas quienes sabemos que tener la vida en precario no significa únicamente no tener trabajo, sino ser diariamente esclavizados por él, estafados por la dinámica alienante y adoctrinarte del mercado, despojados de lo que nos hace humanos para quedar convertidos en mercancías endebles, consumidores y objetos de consumo.


Despojados de lo que nos conecta al resto de los humanos, la alegría en común, la empatía, la capacidad de escuchar, de comunicarnos, de potenciarnos, de amarnos, para dejarnos envasados herméticamente en paquetes individuales y almacenados de por vida. Aislados. Hemos venido a combatir esa dinámica alienante poniendo lo mejor de nosotros. Sabemos que quienes la perpetuamos y alimentamos somos nosotros mismos y hemos venido a acabar con ello.


A cortocircuitar ese sistema que hemos estado reforzando y que nos come la propia vida. Cómo explicárselo a quienes no creen que esto sea posible. También hemos salido a encontrarnos unos con otros. Hartos de estar encerrados en casa, envasados al vacío frente a la tele, hartos de rozarnos apenas en los bares, en el fútbol, hartos de no llegar a conocernos nunca. Hemos salido a habitar por fin un espacio común. A crear con nuestra presencia un espacio nuevo en el que hablar, contarnos quiénes somos, qué necesitamos, qué hemos aprendido hasta ahora.


Pues ¿qué es la oración, en tanto comúnmente se la entiende? ¿No es la comunicación de la creatura con su Creador, que todo lo puede, que todo lo sabe? Si esa es su esencia, habría que prestar mayor atención al tono y al sentido de muchas oraciones consagradas; habría que limpiarlas de tanta exhortación improcedente, de innecesarias argumentaciones, constancias o explicaciones, de tanto vestigio del intercambio comercial: perdónanos así como nosotros perdonamos –toma y daca–, y de otras expresiones semejantes.


Se entiende, es la huella del espíritu del capitalismo naciente en la liturgia del cristianismo en expansión. No nos extraña que los autores de los rezos incluyeran en ellos los principios de su doctrina, como complemento didáctico de su prédica a las muchedumbres.


La oración, como todo lo humano, tiene el sello del tiempo; su tejido está urdido con hilos de la historia, de las ansias, buenas y malas, de todas las épocas, de los anhelos y temores de las comunidades que elevaron sus súplicas por vez primera. ¿No motivaba al cura doctrinero que enseñaba a rezar a los indígenas, además del deseo de difundir su fe, también el afán de modelar sus conductas para hacerlas más compatibles con los fines de esa guerra expansiva que se llamó “la conquista”?


En muchas religiones que utilizan el rezo aún quedan trazas del esquema oveja y pastor, señor y siervo, que ordenaba la vida colectiva en la época en que surgieron. La conciencia fundamenta la ética y orienta la conducta de los hombres. Y la religiosidad es una forma de conciencia. En la oración quedaron el acto íntimo y la manifestación externa del ritual. ¿Hasta dónde la capa externa del ritual –con sus enseñanzas normativas y con su primitiva cosmovisión, que los teólogos acomodan al paso de la ciencia– prevalece sobre la vivencia de lo sagrado? ¿Hasta qué punto esos recursos de argumentación y adoctrinamiento usurpan la esencia de la religiosidad, la posibilidad de trascender sobre lo accidental, lo cambiante, lo contingente de la condición humana, la posibilidad de hermanarse con el otro?


Y si los fundamentos de cierta ética se derrumban… si no nos mueven el paraíso ni el infierno, bien sea porque se descarte su existencia (el Papa Juan Pablo II admite que el cielo y el infierno no existen como lugares en el espacio sino como estados del espíritu, y el Papa Benedicto XVI ve en el big bang el soplo divino de la creación), o porque se rechace dignamente la alternativa del premio o el castigo, como lo hizo Teresa con valor admirable, en una época en la que esa declaración podía costarle la vida, y se declare como móvil de la ética el bienestar común, el amor, la compasión, la solidaridad con el otro...


En estos días, cuando los destrozos de terremotos y tsunamis asolan muchos puntos del planeta y sumen a su gente en el dolor y en la desolación, algo en uno se frunce y lo sacude: la conciencia de ser hombres. En ocasiones como ésta del 15 de octubre sentimos el vínculo esencial con el resto de la especie, y surge de adentro un impulso vital, que no es parte del juego de intereses, que no es provocado por la expectativa de recibir ayuda mañana cuando nos toque el turno, que no es alentado por una promesa ultra terrenal.


Son días, también, cuando nos ofende la impotencia, no tanto ante las fuerzas naturales como ante las fuerzas ideológicas que nos atan y que determinan la forma como habitamos el planeta. En un día como estos, cuando por desgracia se derrumba la casa del vecino, le brindamos nuestra ayuda. Cuando vemos en el mapa esa delgada isla, cuando observamos los efectos de habitar esa móvil fractura geológica en la que está ubicada, es inevitable preguntarse: ¿qué más les espera?, ¿qué más nos espera? Sabemos que el terremoto y el tsunami reaparecerán, y que el pueblo sea el que sea, previsivo e impasible, los volverá a enfrentar con suma dignidad. También sabemos que, propiamente hablando, no hay lugar de la Tierra invulnerable. Acaso descubramos la necesidad de una ética conveniente no a una iglesia concreta, no a una nación ni a un continente, sino a toda la especie. Acaso concedamos la razón a Hans Küng y asumamos que no es posible una aldea global sin una ética global.



Son las 20:30 de la tarde, las plazas y calles de otras cientos de ciudades del planeta están a rebosar, otras van despertando, de Madrid me llega que hay más gente todavía por Alcala y los aledaños a Sol que en el propio sol que desde hace bastante rato ya no coge casi un alfiler.


11 oct. 2011

Lo mejor está por venir! ;-)

@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL LUNES, 10 DE OCTUBRE DE 2011

Comencé esta nota antes incluso de que comenzara octubre, el ajetreo continuo no me permite actualizar tanto como me gustaría escribir, ni tanto como me gustaría expresar. Octubre y con el por fin el frio, ya no recordaba  lo a gusto que se duerme entre sabanas de franela y tampoco de cómo se agradece un ducha caliente al despertar. Un café caliente y un zumo de naranja bien frio para contrarrestar.

Un octubre de grandes cambios y variables,  cambios porque yo no soy el que era en un octubre pasado y variables porque no dejan de suceder nuevos retos y nuevos propósitos, unos conscientes y buscados, otros no tanto pero “por suerte” aparecidos.


2011 está siendo un año de esos que  te transforman, de esos que te reforman desde la mismísima esencia y yo estoy disfrutando de ello. Todos los días al despertar estoy siendo consciente y sí, estoy feliz, para es@s que me preguntan “Te leo pero...” Al fin y al cabo el único que me entiendo soy yo…: -)


Definir prioridades


El día apenas tiene apenas 24 horas, por lo tanto es un recurso escaso que debe ser bien aprovechado. Si eres un emprendedor debes buscar realizar aquellas actividades que son más productivas para ti, las otras actividades las debes delegar, esto al principio es casi imposible pero es necesario aprender a delegar, a veces cuando incluso no sabes cómo transcurrirá el asunto en concreto pero confiando y asegurándote de que saldrá bien. Acuérdate de la famosa ley 80/20 que nos dice que con el 20% del esfuerzo vas a obtener el 80% de tus resultados…. Pero esto tampoco te lo tomes al pie de la letra. Debes descubrir cuáles de tus actividades representan ese 20% actualmente, y una vez lo identifiques debes hacer más énfasis en ello. Un emprendedor  es una persona que decide ser emprendedor los siete días de la semana, las 24 horas y los 365 días del año. Asegurarte de que haces algo con lo que te sientes realizado, es básico antes de querer avanzar, búscalo, encuéntralo y pelea…


Esta tarde de vuelta a casa: “De camino a casa pensé que te encontraría esperándome. Al llegar ni tú, ni tú recuerdo permanecían allí. Habías desaparecido”


En el veinticincoavo octubre de mi vida  te diré que existirán días claros y días grises incluso más oscuros pero, hay días claros y hay días grises y eso, es lo  realmente importante. ¡Que siga habiendo días! 


Estos son algunos de los mejores consejos que he recibido en mi vida.


Usa tu vista para ver la belleza de la vida y para ver el interior de las personas; no la uses para criticar maliciosamente cómo se ven o se visten los demás o para juzgar a las personas sólo por sus apariencias.


Usa tus oídos para escuchar a tu prójimo y poder ofrecerle una palabra de aliento, para escuchar los sonidos agradables que te ayudan a olvidar las dificultades y edifican tú interior; no lo uses como un arma o para escuchar cuando se habla mal de los demás.


Usa tu olfato para percibir el olor de las flores, del perfume y del amor; no lo impregnes con los malos olores como lo son el odio, el egoísmo y la traición.


Usa tu gusto para saborear el triunfo de tus metas alcanzadas, de los logros obtenidos con esfuerzo y dedicación; no lo uses para saborear las derrotas de otros.


Usa tu tacto para sentir y dar amor para tocar a las personas con tus deseos positivos; no lo uses para pedir injustificadamente…


El sexto sentido, el más importante, ese es el que aprendí yo mismo y el que nos da la sabiduría para distinguir la diferencia entre los otros sentidos; entre el bien y el mal, entre dar o recibir y entre construir o desmoronar. A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear y tocamos superficialmente.


"La libertad y la simple belleza son demasiado buenas para dejarlas pasar"


Tendemos a decir lo que no pensamos al igual que a escribir lo que a veces no decimos… hay ocasiones en las que deberías de hacer de tus noches metáfora de tus días.


La máscara del pseudónimo ya no sirve. Es el texto que reclamó su lugar con otros textos del mismo escriba. Algo así como anudarse en una obra en marcha. Y en el tejido de palabras hay también una renuncia a éste formato del blog. #LosTweetsDebenFluir es lineal, no temporal, sino espacial. Ahora, se construirá hacia el fondo de una página que reclamará un blanco final, un silencio exacto que no tardará en llegar. Cuando pueda en las próximas semanas, comenzaran a desaparecer algunos post del blog, no  es mas que una clara consecuencia de los acontecimientos que han sucedido y que espero florezcan en el futuro nuevamente.


Y así,  "De vuelta a casa"

Ayer fue un domingo tranquilo, de esos que te regalas a ti mismo, por la mañana disfrute de la familia, después de comer, vi Hacia Rutas Salvajes y por la tarde El árbol de la Vida. Ambas me cautivaron. Mas tarde, comencé a leer, en esta ocasión un libro que punzo en mi una necesidad de expresar… Me llegaron muy al fondo las palabras de Alejandro Corchs, sus palabras fueron como mis palabras, manifestándose en otro ser, mi energía  conectó con su energía, éramos lo mismo, tal vez somos lo mismo, y todos somos lo mismo. Posiblemente buscamos la forma de llegar al mismo lugar, por un camino similar.


Y lo escuchaba y me escuchaba. Yo tampoco pude frenar las tormentas, ni el viento, ni el tumulto en contra, no pude evitar el daño, tampoco pude controlar mi dolor interior, mis propios caballos salvajes que en algún momento se pusieron en mí contra, pero si pude sostener siempre, a pesar de todo lo que él llama “el timón de mi intención”. Y eso es transformador. Con el tiempo me di cuenta que yo era una cosa muy distinta a todo lo otro,  que aquello era todo exterior, y no me pertenecía. Que todo lo demás se terminaba cuando yo lo decidiera, pero yo no; era una pieza intacta.


Lo que nunca pensé, fue que para encontrar y ver manifestándose a mí Ser, en mi camino de vuelta a casa, fuera  necesario vivir una experiencia de vida devastadora. Encontrar que dentro de mí está toda la esencia en su más puro estado y todo lo que está afuera son piezas que se pueden mover.


De ahí se explica, todos los cambios que he realizado en esta vida, han sido piezas que me permití mover, guiado por mi Ser. Ni más ni menos.


Es cierto. Fue todo una bomba de tiempo. Un camino empedrado para llegar a otro camino empedrado y empezar de cero. Cambios, uno por añadidura de otro. Uno sucediendo a otro sin digerirse, anudándose, armando telarañas de caminos para llegar al mismo lugar, guiado por una sola intención, manifestarme como soy.


Fue todo adrenalina en estado de inmediatez. En estado de urgencia. Empezar todo de cero. 

Cada mirada estaba cargada de asperezas y palabras invisibles. Cada abrazo y cada beso era interminable y reponedor.  Muchas veces me broto una fuerza superior para afrontar cada cosa.  Pero sabía que eso era “cada cosa”, que eso no era yo. Era otra cosa, fuera de mí.


Todo salió bien, porque busqué la forma de dejar Ser lo que tenía que Ser, y no lo que Parecía que era.


Hubo muchos, no uno, muchos momentos en que necesité respirar, sentir que frenaba, ver que estaba en el camino correcto de mi mapa, encontrar ese punto, que sabía que existía, que era real, y yo lo sabía, hasta ese entonces sin saber  cómo ni porque, pero lo sabía.


Los millones de cosas que metí en los compartimentos, sin clasificarlas, amontando todo, parece que se multiplicaban. Tuve que cerrar la puerta a presión. Y después me costó abrirla, porque se me venía todo encima y me invadía y me inundaba. Y Pesaba.


Con los días, lenta y paulatinamente, fui abriendo compartimentos. Y de allí salieron monstruos y fantasmas, y mariposas alegres con ganas de volar y sonreír. Algunos me asustaron,  dolieron al salir, eran más grandes que la caja torácica que los sostenía,  lastimaban, tuve días de ardor, y de alegría, días de euforia y de miedos, de cobardías y de inseguridades, tuve días de confianza y días de felicidad. Días de lágrimas y de sonrisas.


Eso me dio la sensación de que me convertía en alguien muy poderoso, muy fuerte. Mi espíritu era algo muy poderoso y muy fuerte que me guiaba, mi mente craneaba las maneras, dejaba a un lado las lágrimas, y manejaba estrategias, mi Ser con su sola presencia me vigilaba. Los días se empezaron hacer más dulces, en la medida que me fui descubriendo desnudo y sin nada.


Sin nada de nada. Tenía que construirme yo, dejar manifestar mi Ser, y eso por añadidura traería algo y yo estaba dispuesto  a enfrentar lo que viniera, por eso siempre repito una gran frase de Indira Gandhi "Es un gran privilegio haber vivido una vida difícil". Y hoy, hoy soy feliz...

3 oct. 2011

Otra gran película! Descubriendo a Forrester

Hace tiempo que no dejaba el análisis de ninguna película de cine. Este fin de semana he podido ver o volver a ver unas cuantas que tenía a la espera. Os dejo una de las últimas que ya tiene más de una década pero que no deja de encantarme… 
 – ©


Título original: Descubriendo a Forrester.
Director: Gus Van Sant.
Intérpretes: Sean Connery y Rob Brown.
Año: 2000.
Minutos: 135 aprox.
Temas: Amistad, Coaching, Compartir, Compromiso, Discreción, Envidia, Esfuerzo, Experiencia, Justicia, Soledad.

William Forrester (Sean Connery) es un escritor escocés retirado, ganador del Premio Pulitzer, por su primera y única novela publicada en el año 1953 cuando tan sólo contaba con 23 años. Desde entonces, Forrester vive recluido en su casa del barrio neoyorkino del Bronx. Poco dado a salir de casa, William es un tipo con una personalidad difícil y un carácter maniático, poco social, misterioso, solitario y algo excéntrico. Su vida transcurre entre libros y las vistas al exterior desde la ventana de su apartamento al campo de baloncesto donde juegan los jóvenes.

Jamal Wallace (Rob Brown), el otro protagonista, es un chico de 16 años que tiene dos pasiones, el baloncesto y la escritura. Sin embargo, en ésta última faceta, esconde sus fabulosas condiciones. Se siente diferente y teme no ser aceptado por el resto de compañeros, algo más normales.

Gracias a los excelentes resultados logrados en la escuela, Jamal obtiene una beca para cursar estudios en una prestigiosa universidad privada de la costa este en Manhattan. A partir de entonces, la trama de la historia discurre entre la cancha de basket y el pupitre de las aulas.

Con la ayuda de Forrester, quien en un primer momento se niega a echarle una mano, Jamal irá poco a poco alcanzando su vocación como escritor. William, por su parte, descubre en Jamal el valor de una auténtica amistad más allá de la soledad de su retiro.

La implicación de Sean Connery en este proyecto fue doble, ya que además de actor, aquí participaría en la labor de producción, cuyo relato corrió a cargo de Mike Rich. Algunas similitudes encontramos en este metraje con El indomable Will Hunting (1997) en el que vivimos un duelo entre el veterano novelista y la joven promesa.

Diversos temas interesantes referidos al ámbito de las organizaciones se abordan en esta película. Señalamos sólo algunos:

1. Mediante el coaching se ayuda al coachee a sacar lo mejor de sí mismo evitando que quede latente y se pierda con el tiempo. La “potencialidad” como escritor de Jamal pasa a concretarse en “realidad” gracias a la labor de Forrester. El “yo” necesita del “tú” para reconocerse. Para ello, es precisa una figura de autoridad y credibilidad que facilite el tránsito hacia lo que uno puede llegar a ser.

2. El hombre, como animal social, necesita de los demás para completarse. Por el contrario, la soledad deteriora a la persona. La convivencia no es sencilla, pero sí necesaria para el propio crecimiento humano. El aislamiento, aunque a corto plazo puede resultar más agradable, antes o después, suele pasar factura.

3. El hombre es la combinación de corazón y cabeza, de sensibilidad y racionalidad. Quien todo lo deja de la mano de la razón, es un insensible; quien hace lo mismo con los sentimientos, un idealista:

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 Escribe el primer borrador con el corazón; y reescríbelo con la cabeza, afirma William a Jamal.

4. Escribir bien, como cualquier otro arte, tiene mucho de reciedumbre. Casi todas las respuestas se encuentran en la acción. La inspiración y la creatividad aparecen tras intensas jornadas de sacrificio. William también se lo hace ver a Jamal:

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 La primera clave de la escritura, es escribir, no pensar (…). A veces el simple ritmo del tecleo nos conduce del folio uno al folio dos.

5. Una cosa es la “teoría” –de la que hacen gala muchos eruditos- y otra bien distinta la “práctica” –donde se dejan al descubierto las competencias de cada persona-. Las palabras de Forrester a cerca del profesor Robert Crawford (Murria Abraham) así nos lo hace ver:

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 Muchos saben las reglas de la escritura, pero no saben escribir.

5. Hay personas que les gusta ridiculizar a los demás por el único motivo de hacerse sentir importantes a sí mismos. Son esa clase de gente que necesita quedar por encima de los demás para valorarse como seres humanos. El profesor Crawford –que encarnaría a Salieri en Amadeus- así se comporta con Jamal, quien trata de dejarlo en entredicho delante del resto de alumnos de la clase.

6. La envidia –del latín in-videre: no-ver lo bueno- siempre esta dispuesta a despojar lo mejor de las personas. Detrás de cualquier éxito, hay gente dispuesta a intentar que los demás no brillen con sus actuaciones. “El envidioso, aseguraba Víctor Hugo, es un ingrato; detesta la luz que le alumbra, y encima, le quema”. Ni come, ni deja comer.

7. La discreción y la humildad son imprescindibles en cualquier circunstancia. La gente no siente simpatía por los repelentes ni por los sabihondos.

8. El compromiso sólo es propio de gente valiente y dispuesta a cumplir con lo que se obliga. Así es la relación entre Jamal y Forrester; el primero, comprometiéndose a no hablar a nadie de William; el segundo, ayudando al pupilo a pulir su arte como escritor:

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 ¿Podría confiar en ti?, pregunta William a Jamal.
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 Sí, se lo prometo… Y si yo le pido que me ayude con lo que escribo, contesta éste.

9. Cuando se es joven siempre se cometen errores fruto de la falta de madurez y la ingenuidad. En el concurso literario anual de relatos, Jamal, desoyendo las advertencias de William, decide presentar la novela que éste le había recomendado que no enseñara a nadie. Fruto de su osadía, se mete en un gran lío.

10. La amistad logra lo que no se alcanza a través de otros cauces. Jamal consigue que William salga de su refugio en el que había permanecido durante muchos años apartado y se integre un poco más en la civilización.