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6 may 2012

Manifiesto FiSahara 2012

@JAVIERARAGON - JAVIER ARAGÓN, EL DOMINGO,  6 DE MAYO DE 2012





Se cumple y culmina la novena edición del festival internacional de cine del Sahara, resulta impensable para cualquier persona coherente que algo así deba de ser revindicado por medio de un festival de cine. Nueve años en los que infinidad de personas conocidas o anónimas, colectivos o personas unitarias han aportado su granito de arena para que esta realidad deje de serlo, para que se cumplan los tratados, para que se respeten a los pueblos y sus libertades. Es por ello que hoy desde mi humilde blog, os acerco el manifiesto.


Los invitados a la novena edición del Festival Internacional de Cine del Sahara después de haber convivido una semana con distintas familias del campo de refugiados de Dajla hemos decidido presentar este texto a la sociedad civil.

Sabemos que son cientos los comunicados y manifiestos redactados por esta causa a lo largo de los años. Sabemos que son muchos los que creen que las palabras son cáscaras vacías que se lleva el viento y que estos manifiestos son brindis al sol destinados a llegar a ninguna parte.

Sabemos que no son pocos los que creen que esta es una causa perdida. Pero nosotros creemos distinto. Hemos aprendido  de los saharauis que la dignidad no conoce plazos y que la lucha pacífica de este pueblo por retornar a su tierra no cesará hasta que se les devuelva lo que les pertenece por derecho.

Hemos aprendido de las revueltas árabes que las palabras son llaves en el motor de la voluntad y la voluntad de la gente unida puede tumbar regímenes que parecían eternos. Hemos aprendido que la vida de los pueblos es más larga que la de los dictadores que los oprimen. Por eso si es necesario repetirlo todo otra vez lo repetiremos una vez o dos o cien o mil o las que sean necesarias para prender en la voluntad de la sociedad civil y mover esta montaña que sabemos que no es ni puede ser eterna.

Tras abandonar España la colonia que tenía en el Sahara Occidental este país sufrió la ocupación de Marruecos ante la lacerante pasividad  de España. La ocupación trajo consigo una violenta represión bajo la que se escondía una voluntad de genocidio. Ello condujo a una guerra entre el pueblo saharaui y Marruecos. Guerra que se prolongó durante 16 años y que se cerró con la firma de un acuerdo entre las partes patrocinado por EEUU y Naciones Unidas.

En ese acuerdo Marruecos se comprometía a celebrar un referéndum en el que los habitantes del Sahara Occidental decidirían sobre su futuro. Ese referéndum no solo no se ha celebrado sino que los habitantes del Sahara ocupado sufren a diario la negación de su identidad,  la represión,  la cárcel e innumerables  torturas por luchar por la independencia de su país.

El encarcelamiento, las palizas, las violaciones y las desapariciones son desgraciadamente prácticas habituales. Por otra parte los exiliados de aquella ocupación llevan 37 años viviendo en campos de refugiados en durísimas condiciones.

No nos vamos a dirigir a los gobernantes españoles que sean del color que sean han apoyado a los saharauis estando en la oposición y los han abandonado al llegar al gobierno. Ni tampoco a los responsables de la MINURSO, la delegación de la ONU para la celebración del referéndum que ha mostrado una pasividad criminal ante los  constantes abusos a los derechos humanos, ni tampoco al gobierno francés que se empeña en vetar una y otra vez toda vía de presión a Marruecos no ya para que cumpla sus compromisos sino siquiera para que abandone la sistemática tortura y represión de este pueblo. Nos dirigimos sin embargo a la sociedad civil española, francesa e internacional para que presionen a sus gobernantes e instituciones para resolver esta indignidad que se prolonga desde hace ya demasiado tiempo.

Se ha de celebrar de una vez por todas el referéndum en el Sahara Occidental, La ONU debe asumir la vigilancia en el cumplimiento de los derechos humanos en los territorios ocupados antes de que el siguiente muerto sea la mecha que obligue a los saharauis a retomar un camino, el de la violencia, que ni ellos mismos desean. El gobierno español debe asumir sus obligaciones como estado descolonizador y situar la defensa de los derechos humanos por encima de ningún otro interés económico.

Sabemos que nada moverán los gobiernos si no son forzados por sus ciudadanos a ello y por eso es a estos a quienes nos dirigimos para que piedra a piedra, palabra a palabra, gesto a gesto se sumen a nuestra voz en esta demanda, en esta exigencia impostergable. Porque sabemos que la única lucha que se pierde es la que se abandona.



27 ago 2011

Salen a la luz los Archivos Personales del gran Pedro Almodovar



@JAVIERARAGON JAVIER ARAGÓN, EL SÁBADO, 27 DE AGOSTO DE 2011


Los Archivos Personales de Pedro Almodovar 1





El hombre de La Mancha

Una exploración en profundidad de la obra completa de Almodóvar




"Un film de Almodóvar": tanto si se lee en sus originales créditos iniciales como en el sugerente póster que invariablemente acompaña cada una de sus películas, este anuncio abre un abanico de expectativas. Sexy y subversivo, colorido y controvertido, apasionado y provocador, el mundo de Pedro Almodóvar es diferente. Gracias a su obra extraordinariamente cohesionada y coherente, el inconformista manchego se ha convertido en una marca de confianza y su nombre en sinónimo de opulencia visual, experimentación y erotismo del cine español posfranquista.

Almodóvar se hizo famoso con tramas escritas por él mismo que mestizan géneros para describir las desventuras a menudo cómicas de yonquis, monjas, amas de casa, prostitutas, travestis y transexuales. Elogiado por los críticos, apoyado por sus colegas cineastas, adorado por los actores y adornado con premios internacionales, es el cineasta español más exitoso desde Luis Buñuel, con películas como Mujeres al borde de un ataque de nerviosTodo sobre mi madre, Hable con ella y Volver.

Las influencias del autodidacta Almodóvar son tan diversas como Douglas Sirk, Frank Tashlin, Andy Warhol y John Waters. Para sus largometrajes toma préstamos de géneros tradicionales del cine clásico norteamericano como el film noir, el melodrama o la comedia de enredo, que a menudo subvierte. Sin embargo, continúan siendo tan ibéricos, arraigados como están sobre odo en el amado Madrid del director para explorar los mitos y la modernidad de España al ritmo de bandas sonoras a rebosar de boleros. Ahora el enfant terrible de la escena independiente de los años ochenta ha madurado en el oscarizado director de Todo sobre mi madre, película reconocida por su resonancia emocional, sofisticación y calidad. El mundo distintivo, y alguna vez marginado, de Almodóvar ha entrado por fin en la cultura establecida.

Para esta monografía sin precedentes, Pedro Almodóvar le ha dado a TASCHEN acceso total a sus archivosincluso a imágenes inéditas, como fotos personales que fue haciendo durante los rodajes. Además de escribir los epígrafes para las fotos, Almodóvar invitó a grandes autores españoles a escribir introducciones para cada una de sus películas y seleccionó muchos textos propios para acompañar esta odisea visual a través de sus obras completas.

·         Más de 600 fotografías, muchas de ellas inéditas
·         Incluye imágenes de su nuevo trabajo, La piel que habito (2011), cuyo estreno mundial coincidirá con la publicación del libro
·         Introducción de Thierry Frémaux, director del Festival de Cine de Cannes
·         El libro incluye un trozo de celuloide de Volver (2006) procedente del archivo personal de Almodóvar

Sobre el editor:
Paul Duncan ha editado cuarenta libros de cine para TASCHEN, y es autor de los libros Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick, pertenecientes a la serie de cine.

12 abr 2011

Before Sunrise ;-)


Before Sunrise / Antes del amanecer


Una pareja discute en un vagón de tren. Gritan tanto, que obligan a una de las pasajeras (Céline) a cambiarse de sitio para poder continuar su lectura con tranquilidad. La causalidad la lleva a sentarse cerca de otro pasajero (Jesse) que también intenta leer. No pueden evitar mirarse, como diciendo: "vaya par de locos, cómo gritan". Pero basta esa mirada para que entre Céline y Jesse haya una conexión instantánea.

Así empieza "Antes del amanecer" y así la empecé a ver, no sin cierta incredulidad, una noche de domingo a finales de los 90. Me esperaba la típica comedia romántica pastelosa (y yo encantado, oye... no le hago ascos a nada si me entretiene) y en cambio me di de morros con una de las películas que más me han impactado, marcado y fascinado en toda mi vida. Así que ya tocaba rendirle un pequeño homenaje en este blog. (Y aviso, no me voy a ahorrar spoilers, así que si todavía no la habéis visto... corred al videoclub, o miradla en YouTube, que está entera.)

Después de charlar un rato y comprobar que esa conexión no era imaginaria, Jesse le propone a Céline una locura: bajarse con él en Viena y pasar el resto del día juntos, para hacer tiempo hasta que salga su avión a la mañana siguiente. Que se conozcan durante unas horas más, sin ataduras, que compruebe que es un tío como otro cualquiera y así dentro de 40 años ella no tenga que lamentarse "¿Y si aquel tío del tren hubiera sido el hombre de mi vida?". En la vida real, ni de coña haríamos caso a un desconocido (por mucho que se parezca a Ethan Hawke) pero la magia del cine es así.


El resto de la película es nada más y nada menos que el proceso de enamoramiento de Jesse y Céline por las calles de Viena, siempre con el peso del reloj sobre sus cabezas. Superada la confusión inicial ("¿y ahora qué hacemos?"), la química entre Julie Delpy y Ethan Hawke es tan brutal que consiguen que olvides que estás ante una película y ante dos actores. Cada mirada, cada gesto, cada sonrisa son perfectamente naturales, espontáneos. Nada falta, nada sobra. Estás viviendo la primera y última cita de una pareja que podría ser perfecta pero está condenada a separarse. Apenas puedo describir lo que transmiten escenas como la de la cabina: en dos minutos, sin intercambiar palabras, los personajes dicen y se dan cuenta de tantas cosas...

Pero si algo brilla en la película son los diálogos. Guiados por las gentes variopintas que pueblan las calles de Viena (actores estrambóticos, poetas vagabundos, adivinas...), Jesse y Céline saltan de un tema a otro de forma casi esquizofrénica: anécdotas de infancia, la vida y la muerte, lo humano y lo divino. A un mal chiste lo sigue una disquisición trascendente. Sus puntos de vista son habitualmente opuestos pero, al mismo tiempo, muy cercanos. Todas las frases están perfectamente medidas para que tú mismo te enamores de esos dos extraños, con sus estridencias, sus virtudes, sus ingenuas ganas de cambiar el mundo. En el fondo, todos hemos sido así de idealistas, de románticos; todos hemos sentido esas ganas de compartir nuestra opinión con alguien que no nos juzgará.


Sientes en primera persona la angustia de ver cómo se les agota el tiempo, cómo se saltan una regla tras otra para intentar convertir en eterno algo que sólo debía durar unas horas. La separación final es desgarradora, dejándote con esa incertidumbre: ¿se reencontrarán o preferirán guardar el buen sabor de boca de unas horas perfectas? Bueno, al menos la incertidumbre existió en su época: ahora ya hay una secuela (de la que hablaré otro día, porque también es maravillosa) que rompe parte del encanto.

Cuando termina, no puedes evitar sorprenderte: la película es todo diálogo, no ha pasado casi nada. Y sin embargo, sí han pasado muchas cosas. El ritmo está cuidadísimo: no es trepidante, pero sí fluido, cada escena se enlaza con la anterior como un beso se funde con otro. No hay enredos amorosos, ni gags, ni persecuciones, ni actuaciones musicales, ni cameos famosos, ni artimañas made in Hollywood para animar el cotarro. En ese sentido, "Antes del amanecer" se acerca más a una obra de teatro que a una película. Hay que tener mucho arte para conseguir que no te aburras con hora y media de diálogos incesantes sobre todo y nada entre un chico y una chica perdidos en Viena.

Es brutal cómo esa pareja ilumina todos los rincones de la ciudad, y qué vacíos parecen esos mismos rincones en la última secuencia, cuando Céline y Jesse ya se han separado y se suceden planos de todos los lugares en que habían estado. Llegas a preguntarte si las calles y plazas y parques de cualquier ciudad, que tan anodinos parecen cuando pasas por delante en tu camino a la rutina diaria, no habrán vivido en realidad miles de historias similares.


Muy pocas películas consiguen emocionarme con cada revisionado como la primera vez. Ésta es una de ellas. De hecho, diría que lloro incluso más, y sé que no soy el único. Como decía, la magia del cine es así: todos querríamos sentir esa conexión instantánea con un extraño, todos querríamos tener el valor de bajar del tren, todos querríamos evadirnos en una noche inolvidable de agradable conversación y no menos agradable compañía, sin preocuparnos del pasado o el futuro.

A la hora de la verdad, si algún día llegas a sentir esa conexión (eso que si nos ponemos cursis llamamos flechazo o amor a primera vista), seguramente te ocurrirá en el peor momento posible y además, con toda seguridad, te ocurrirá en el lugar menos idóneo para dejar que el romanticismo siga su curso. Problemas y preocupaciones varios impedirán que te bajes del tren con tu Jesse o tu Céline particular. No te puedes permitir aparcar tu vida sólo porque sientas que esa persona podría ser La Persona. Hay otros asuntos que resolver antes, hay otra gente a la que atender primero. Y bastante tienes en la cabeza como para intentar averiguar si esa persona ha sentido lo mismo. Te consuelas pensando que seguro que no, que sólo tú has sentido ese magnetismo, sólo en tu interior ha girado esa pieza (click) para avisarte de que el destino siempre está al acecho. Lo jodido vendrá después: los remordimientos ante una ocasión única que se ha evaporado. Cuánta razón tenía Jesse: "Así no tendrás que preguntarte si yo era el hombre de tu vida". Y qué bien hizo Céline bajándose del tren.

Y creo que por eso impacta tanto la película: nosotros nunca bajaríamos de ese tren.

En fin, que si ésta no es una de las escenas más románticas de la historia del cine, no sé cuál lo será...